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¿Cómo saber si un decreto está funcionando o si necesitas ajustar tu enfoque?

  • Foto del escritor: Alan Beckdorf
    Alan Beckdorf
  • 2 may 2025
  • 3 Min. de lectura

Los decretos son una herramienta de transformación vibracional. Pero como toda herramienta energética, su efectividad no siempre se mide de forma inmediata ni exclusivamente por resultados externos. Por eso, una de las preguntas más comunes en el camino de la manifestación es: ¿cómo sé si un decreto está funcionando o si necesito hacer un cambio?

La primera señal de que un decreto está funcionando no siempre es que "lo que quieres llega", sino que tú empiezas a cambiar. Cambia tu manera de pensar, tu nivel de merecimiento, tus decisiones, tus reacciones. Decretar es como sembrar una semilla en tu subconsciente. Y antes de que la realidad externa florezca, hay raíces que deben crecer por dentro. Si comienzas a sentirte más empoderado, más abierto, más confiado, aunque las circunstancias sigan igual, eso ya es un avance real.

Otra señal clave es la coherencia emocional. ¿Cómo te sientes al repetir tu decreto? Si al decirlo sientes certeza, expansión, alegría o una sensación interna de alineación, entonces estás vibrando en consonancia con lo que afirmas. Pero si sientes incomodidad, duda o ansiedad constante, tal vez sea momento de ajustar el enfoque. No porque el decreto esté mal, sino porque tu sistema aún no lo reconoce como propio.

También puedes observar tu entorno. Sincronías, oportunidades nuevas, ideas inspiradas o personas clave que aparecen de forma inesperada pueden ser señales claras de que el decreto está en movimiento. No ignores las pequeñas pistas: muchas veces la manifestación no llega como una explosión, sino como una cadena de señales sutiles.

Ahora bien, si después de un tiempo prolongado no sientes cambios internos ni externos, y persiste una resistencia emocional al decir el decreto, es hora de hacer ajustes. No se trata de abandonar el proceso, sino de refinarlo.

Aquí hay tres maneras de ajustar tu enfoque:

  1. Revisa el lenguaje: A veces el decreto es muy extremo, muy lejano a tu realidad actual, y eso activa resistencia. Puedes transformarlo en un "decreto puente". Por ejemplo, en vez de decir "Soy multimillonario", podrías afirmar: "Estoy expandiendo cada día más mi capacidad de generar abundancia con facilidad y gozo".

  2. Trabaja la emoción: No es solo lo que dices, sino cómo lo sientes. Si hay falta de conexión emocional, incorpora visualización, respiración consciente o gratitud previa para activar el estado vibracional adecuado.

  3. Cuestiónate con amor: ¿Realmente este decreto refleja lo que tu alma desea o es una expectativa externa? Alinear tus decretos con tu propósito profundo los convierte en faros internos, no en cargas mentales.

A veces también es necesario soltar temporalmente el decreto. No para abandonarlo, sino para no aferrarte. La sobrecarga mental puede sabotear la fe. Cuando sueltas, permites. Y muchas veces, lo que bloquea la manifestación no es la falta de repetición, sino el exceso de control.

Recuerda: el decreto es un ancla energética, no un hechizo automático. Su poder depende de tu coherencia, tu emoción, tu intención y tu apertura. Si estás creciendo, si estás transformándote, si estás más cerca de tu verdad... entonces está funcionando. Y si no, puedes ajustar con amor, con conciencia, con libertad.


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